Dulcemente

Era un dolor terriblemente dulce.
Estar a escasos centímetros y no poder tocarla. Contemplar la dulce flexura de su estilizado cuello inclinándose hacia mí. Su cabello sobre su hombro y apenas rozando el mío. Observar la forma en que sus dedos retiraban lenta y delicadamente su cabello y lo depositaban suavemente detrás de la oreja.
Sentir el leve roce de nuestros hombros y las suaves oleadas de su perfume hacían que mi cuerpo se estremeciera de deseo y dolor.
Sufrí, pero fue maravilloso.
29/12/2003 21:43 #.

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